
La Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) aprobó el 18 de marzo de 2026 una modificación normativa que permitirá a Nasdaq habilitar la negociación de valores en formato tokenizado dentro de un programa piloto vinculado a la infraestructura de la Depository Trust Company (DTC). La medida no implica la creación de nuevos activos, sino la posibilidad de representar valores existentes —como acciones o ETF— mediante tecnología blockchain.
Según la resolución, estos instrumentos tokenizados serán “representaciones digitales de propiedad” que mantienen los mismos derechos, características y condiciones que sus equivalentes tradicionales. Esto incluye derechos económicos, políticos y de liquidación, lo que garantiza que no exista una diferencia sustancial entre una acción tradicional y su versión tokenizada.
Uno de los aspectos más relevantes del modelo aprobado es que las acciones tokenizadas se negociarán en el mismo libro de órdenes que las tradicionales, con la misma prioridad de ejecución y sin diferenciación en los sistemas de mercado. Además, la liquidación continuará realizándose bajo el esquema T+1, utilizando la infraestructura de DTC, aunque con la opción de registrar la propiedad en formato token.
En la práctica, esto significa que la tokenización funciona como una capa tecnológica adicional dentro del sistema existente, sin alterar la estructura del mercado. Nasdaq ha señalado que su sistema de negociación operará de la misma forma independientemente de si el valor es tokenizado o no.
El alcance potencial de esta decisión es significativo si se considera la dimensión de Nasdaq. La bolsa agrupa a más de 3.500 empresas listadas, principalmente del sector tecnológico, y registra volúmenes diarios que suelen superar los USD 200.000 millones en negociación de acciones. Esto la convierte en uno de los mercados más influyentes del mundo y en un punto de referencia para la innovación financiera.
En este contexto, la aprobación de la SEC puede interpretarse como una validación institucional de la tokenización dentro del marco regulatorio tradicional. A diferencia de enfoques más disruptivos, el regulador estadounidense optó por una integración gradual que mantiene intactas las protecciones del sistema financiero existente.
No obstante, la propia resolución reconoce que el modelo se implementará inicialmente como un programa piloto y que aún existen interrogantes sobre aspectos técnicos y operativos, especialmente en lo relacionado con la infraestructura de liquidación y la interacción con distintas redes blockchain.
Más allá de Estados Unidos, la decisión abre un debate relevante para América Latina. No se trata únicamente de si la región debe avanzar hacia la tokenización, sino de definir qué modelo adoptar.
Por un lado, el esquema de Nasdaq plantea una evolución desde dentro, donde las bolsas tradicionales incorporan la tokenización como una capa tecnológica sin modificar la estructura del mercado. Este enfoque podría facilitar la adopción institucional, reducir fricciones regulatorias y preservar la confianza de los inversionistas.
Por otro lado, países como El Salvador han optado por desarrollar mercados nativamente digitales, donde los activos se emiten directamente en formato tokenizado bajo marcos legales específicos, creando un ecosistema paralelo al mercado bursátil tradicional.
Esta diferencia plantea una disyuntiva estratégica para la región: ¿deben las bolsas latinoamericanas integrar la tokenización en sus plataformas actuales o apostar por mercados digitales independientes que redefinan la emisión y negociación de activos?
La respuesta dependerá de múltiples factores, incluyendo la madurez regulatoria, la infraestructura tecnológica y la capacidad de atraer emisores e inversionistas. Mientras el modelo estadounidense prioriza estabilidad y continuidad, el enfoque de mercados digitales puede ofrecer mayor flexibilidad e innovación.
En última instancia, la autorización a Nasdaq no transforma de inmediato el sistema financiero global, pero sí establece un precedente relevante. La tokenización comienza a integrarse en el núcleo del mercado de capitales más grande del mundo, y eso podría influir en las decisiones estratégicas de América Latina en los próximos años.
Más que una decisión tecnológica, el camino que elijan las bolsas de América Latina será una decisión estratégica sobre el futuro de sus mercados de capitales.
Aclaración: La información y/u opiniones emitidas en este artículo no representan necesariamente los puntos de vista o la línea editorial de Cointelegraph. La información aquí expuesta no debe ser tomada como consejo financiero o recomendación de inversión. Toda inversión y movimiento comercial implican riesgos y es responsabilidad de cada persona hacer su debida investigación antes de tomar una decisión de inversión.




